Rechacemos las malas influencias
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05 - ene - 2007
AUTOR: valoralamor
FUENTE: www.valoralamor.com
Risa..., nos la imaginamos de parte de algunos lectores,
tal como ocurrió en una reciente reunión social de señoras
que al escuchar la palabra "abstinencia" rieron maliciosamente
durante una charla dictada por una conocida representante oficial de las
instituciones que promueven la educación sexual y reproductiva
en Panamá.
Esta reacción me hizo recordar un caso que leí en un manual de educación sobre abstinencia, publicado por el "Abstinence Clearinghouse" *.
Una madre de familia asistió a la escuela de su hijo de 13 años a un entrenamiento en educación sexual, donde iban a tomar parte de una lección tal como se iba a dictar a los estudiantes. Durante la reunión, la señora se atrevió a preguntar por qué no se había incluido el tema de la abstinencia en el temario. Esto causó risa entre los pocos padres de familia que habían asistido y hasta uno de los padres se atrevió a hacerle un chiste de mal gusto, sin que la maestra ni la enfermera de la escuela la defendieran; la señora experimentó una gran vergüenza por no haber tenido la habilidad de defender la importancia de la abstinencia.
Durante el intermedio con donuts y café, invitaron a los padres de familia a poner sus nombres en etiquetas y a saludarse unos a otros. A pesar de la insistencia de la maestra, esta madre rehusó y se quedó sola sentada en el salón, meditando sobre lo que había pasado.
Al regreso de la tertulia, la maestra les anunció que iban a mostrarles cómo les enseñarían a sus hijos educación sexual. Les pidió que desprendieran las etiquetas con sus nombres y el que tenía una flor en la parte de atrás, significaba que estaba infectado con una enfermedad venérea. El saludo, los abrazos que se transmitieron representaban la intimidad sexual, así que todos estaban infectados. La madre de familia de nuestra historia se levantó y dijo: "No todos fueron infectados, porque una persona se abstuvo".
Abstinencia hasta el matrimonio es el concepto de muchos programas en educación que se están llevando a cabo en Estados Unidos. Una investigación de la Universidad de Harvard indicó que aproximadamente 30% de las escuelas están implementando los programas en abstinencia hasta el matrimonio. Están clasificados como educación en motivación y desarrollo, enfocados en beneficios emocionales, físicos, mentales, sociales y éticos que se realizan a través de la abstinencia hasta el matrimonio. La meta es el matrimonio y la abstinencia es el medio y herramienta para alcanzarla.
La abstinencia promueve y practica la pureza sexual hasta el matrimonio, ofrece información sobre los peligros de la actividad sexual prematrimonial. Incentiva a la juventud a pensar en el futuro, a ponerse metas, hacer planes para alcanzar las metas impuestas, y se beneficia de los frutos de la espera. Le provee el empowerment que los jóvenes necesitan. Enseña que los padres tienen que ser los primeros educadores en salud sexual de sus hijos. No es solamente decir "no al sexo", sino que le enseña a la juventud a gozar sus años de adolescencia con auténtica libertad: libertad de la presión sexual, libertad de los embarazos, libertad de las enfermedades y libertad de las consecuencias emocionales dañinas de las actividades promiscuas. También, le permite a la juventud crecer con una autoestima positiva para lograr metas sin poner en peligro su futuro.
Esta reacción me hizo recordar un caso que leí en un manual de educación sobre abstinencia, publicado por el "Abstinence Clearinghouse" *.
Una madre de familia asistió a la escuela de su hijo de 13 años a un entrenamiento en educación sexual, donde iban a tomar parte de una lección tal como se iba a dictar a los estudiantes. Durante la reunión, la señora se atrevió a preguntar por qué no se había incluido el tema de la abstinencia en el temario. Esto causó risa entre los pocos padres de familia que habían asistido y hasta uno de los padres se atrevió a hacerle un chiste de mal gusto, sin que la maestra ni la enfermera de la escuela la defendieran; la señora experimentó una gran vergüenza por no haber tenido la habilidad de defender la importancia de la abstinencia.
Durante el intermedio con donuts y café, invitaron a los padres de familia a poner sus nombres en etiquetas y a saludarse unos a otros. A pesar de la insistencia de la maestra, esta madre rehusó y se quedó sola sentada en el salón, meditando sobre lo que había pasado.
Al regreso de la tertulia, la maestra les anunció que iban a mostrarles cómo les enseñarían a sus hijos educación sexual. Les pidió que desprendieran las etiquetas con sus nombres y el que tenía una flor en la parte de atrás, significaba que estaba infectado con una enfermedad venérea. El saludo, los abrazos que se transmitieron representaban la intimidad sexual, así que todos estaban infectados. La madre de familia de nuestra historia se levantó y dijo: "No todos fueron infectados, porque una persona se abstuvo".
Abstinencia hasta el matrimonio es el concepto de muchos programas en educación que se están llevando a cabo en Estados Unidos. Una investigación de la Universidad de Harvard indicó que aproximadamente 30% de las escuelas están implementando los programas en abstinencia hasta el matrimonio. Están clasificados como educación en motivación y desarrollo, enfocados en beneficios emocionales, físicos, mentales, sociales y éticos que se realizan a través de la abstinencia hasta el matrimonio. La meta es el matrimonio y la abstinencia es el medio y herramienta para alcanzarla.
La abstinencia promueve y practica la pureza sexual hasta el matrimonio, ofrece información sobre los peligros de la actividad sexual prematrimonial. Incentiva a la juventud a pensar en el futuro, a ponerse metas, hacer planes para alcanzar las metas impuestas, y se beneficia de los frutos de la espera. Le provee el empowerment que los jóvenes necesitan. Enseña que los padres tienen que ser los primeros educadores en salud sexual de sus hijos. No es solamente decir "no al sexo", sino que le enseña a la juventud a gozar sus años de adolescencia con auténtica libertad: libertad de la presión sexual, libertad de los embarazos, libertad de las enfermedades y libertad de las consecuencias emocionales dañinas de las actividades promiscuas. También, le permite a la juventud crecer con una autoestima positiva para lograr metas sin poner en peligro su futuro.
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