Nada puede pervertir más la conducta sexual que la pornografía, siendo la primera víctima LA FAMILIA.
1. Las relaciones familiares
La sexualidad es el centro de nuestro ser y cuando la conducta sexual se pervierte, afecta fuertemente a todas las áreas de nuestra vida: la relación con Dios, con nosotros mismos, con el cónyuge, con los hijos, con el sexo opuesto en general, y con todas las personas que tienen alguna importancia para nosotros.
Nada puede pervertir tanto la conducta Sexual, como la pornografía, siendo la primera víctima LA FAMILIA, pues es esencialmente antifamilia, porque:
- Excluye la procreación.
- Mina y trastorna la relación de amor entre los esposos pues el sexo viene a ser un placer personal.
- Glorifica la frecuencia, intensidad y longevidad de los poderes sexuales.
- El sexo fuera del matrimonio, es mucho más excitante por la alteración química y la combinación de miedo, culpa y fantasía.
- Promueve la infidelidad, el adulterio, la fornicación en todas sus manifestaciones, como el incesto, la masturbación, la homosexualidad, la bestialidad, el sexo en grupos, el sadomasoquismo, el abuso de mujeres y niños, ¿qué más podemos decir?' *INTRODUCE EL SIDA.
2. Es adictiva
Lo que empieza como una simple curiosidad, puede llegar a ser obsesión realmente destructiva; la excitación inicial, rara vez es suficiente y se va exigiendo y necesitando material cada vez más explícito y violento.
Es más adictiva cuando se empieza a temprana edad y pueden citarse 4 pasos que la describen:
- Adicción a material que exacerba la lujuria.
- Exigencia de material más explícito y violento.
- Aceptación cada vez más fácil, de material brutal y una mayor insensibilidad.
- Impulso de actual según lo que se ve.
3. Es ofensiva
La pornografía hace público y mercantil lo que por instinto debe ser completamente privado e íntimo; abarata el sexo, el cuerpo humano queda reducido a sus genitales y borrada la espléndida belleza plasmada por Dios, inspiradora de tantas bellas artes.
4. Es degradante
Es absolutamente inaceptable, que una persona sea destinada al placer sexual de otra y esto es especialmente perverso, cuando se trata de niños y adolescentes.
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