En Estados Unidos se aplican dos enfoques en relación con la educación sexual para adolescentes. El primero, iniciado desde principios de los 80, alienta a abstenerse de toda actividad sexual hasta el matrimonio. El otro, con décadas de trayectoria, considera la actividad sexual entre adolescentes como algo inevitable - y basado en el concepto de "sexo seguro" - plantea que tener sexo esta bien, siempre y cuando se haga con protección. En Latinoamérica se esta pasando del tabú al condón, haciendo transición de una educación desentendida de la sexualidad, a otra enfocada exclusivamente a reducir embarazos y enfermedades de transmisión sexual. ¿Qué es lo más recomendable? Nada mejor que observar los hechos y para ello recurro a los resultados de un importante estudio sobre salud adolescente (The National Longitudinal Study of Adolescent Health), conocido en Estados Unidos como Add Health, el más amplio realizado hasta la fecha entre adolescentes.
Las preguntas fueron formuladas para tener acceso a variados factores que ponen en riesgo la salud de los adolescentes, tales como los desórdenes alimenticios, la seguridad vial y la actividad sexual temprana entre otros. Tomándolo como punto de partida, diferentes centros de investigación han acogido sus resultados, para nuevas investigaciones, que según un reporte del Instituto Guttmacher, "promete no solo ayudar a los padres de familia y legisladores a comprender los aspectos que protegen o promueven conductas de riesgo, sino también a identificar acciones que mejoren la salud general de los adolescentes y con el tiempo, la de la población en general" (1).
Entre muchos temas, a los estudiantes encuestados, se les preguntó acerca de su conducta sexual a diferentes edades. La naturaleza longitudinal del estudio (seguimiento a los mismos pero a diferentes edades) y la abundancia de datos, permitió detectar la relación entre la actividad sexual temprana y su impacto sobre los resultados académicos posteriores. He aquí algunos hallazgos reveladores (2):
1. Los adolescentes activos sexualmente antes de los 18 años, se encontraron más dados a ser expulsados del colegio (9.9%), que aquellos que no habían tenido relaciones sexuales antes de esta edad (3.5%). Menos expulsiones: 64%.
2. El mismo patrón apareció cuando se examinaron las tasas de abandono de la secundaria. El 21% de los adolescentes que empezaron su actividad sexual antes de los 18 años abandonaron el colegio antes de graduarse, comparado con aquellos que la aplazaron por lo menos hasta los 18 años (8.6%). Menos abandonos en la secundaria: 59%.
3. Los que se abstuvieron de actividad sexual hasta los 18 años, alcanzaron a graduarse en la universidad con una tasa de 15.8%, mientras que aquellos que empezaron antes a tener sexo fue de 7.4%. Más graduados en la universidad: 113%. Basados en los datos divulgados por Add Health, dos investigadores de la Heritage Foundation, Robert Rector y Kirk A. Johnson realizaron un nuevo análisis introduciendo ciertas variables socio-económicas de los jóvenes (edad, origen étnico, sexo, nivel de ingreso, estructura familiar, educación de los padres, autoestima en escala de 1 a 5) para comparar grupos que se abstenían con otros activos sexualmente. Les interesaba descubrir el desempeño académico de ambos grupos pero conservando idénticos tales antecedentes y encontraron tendencias semejantes (3):
* Menos expulsiones escolares: 40%
* Menos abandonos en secundaria: 50%
* Más graduados en la universidad: 66%
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