Varias personas alrededor de una mesa se alistan para empezar. Cada una piensa bien su apuesta antes de mirar las cartas…”suerte o muerte” dicen. En un instante habrá un solo ganador y el resto pensará si ha arriesgado demasiado en el juego.
Con este ejemplo quiero llegar a una conclusión que quiero que no sea solo mía sino también de ustedes. La pregunta es sencilla ¿nuestra sexualidad es un simple juego? Tal vez no hemos profundizado mucho en el tema ni sabemos bien lo que éste significa para nosotros los jóvenes, pero ya es momento de empezar.
En un juego muchas veces se apuesta todo, tal vez cosas de mucho valor, ¿qué pasa cuando las perdemos? estamos hablando de cosas materiales: dinero, bienes, etc. pero, ¿qué se sentirá entregar todo tu ser como una simple apuesta? utilicemos el mismo ejemplo pero en distintas condiciones.
Dos chicos en una fiesta creen estar listos, tal vez uno de ellos piense en lo que va a suceder, todo esta arreglado, pronto terminará. Lamentablemente en este juego hubo un perdedor, uno de ellos apostó todo lo que tenia, todo su ser, se entregó completamente. El otro no lo hizo, ni siquiera pensó en lo importante que era, entregó lo menos valioso que tenía, quería un momento de placer: se buscaba a sí mismo.
Cuando se tiene algo de valor se lo cuida y se guarda de la mejor manera. Si tienes que compartirlo o regalarlo lo piensas dos veces; buscas que la persona que lo reciba lo tome con la misma importancia que tú lo has guardado, buscas a una persona especial que merezca tener ese regalo. Nuestro cuerpo, nuestra sexualidad es un regalo muy valioso y debemos aprender a conocerlo de ese modo.
Entonces, ¿las relaciones sexuales prematrimoniales pueden ser tomadas con a la ligera? No lo creo, en una relación sexual no son dos personas desconocidas que buscan su propio bien y satisfacción: eso es algo desnaturalizado.
En una pareja que ha buscado una unión completa basada en el amor mutuo, no hay perdedor ni ganador, no es un juego, no hay apuestas, no es solo un instante de diversión: es algo más profundo y especial que marca sus vidas para siempre.
El sexo no es un juego, tu corazón no puede estar sometido a las reglas del azar. Hazte respetar, y respeta al resto. No busques sólo tu placer, aprende amar de verdad, eso no es juego, eso llena de paz y de alegría! Eso si vale la pena!










